Cuando dedicamos tiempo y esfuerzo a algo que no termina por resultar, hace que nos sintamos fracasados, enfadados, decepcionados, tristes o insatisfechos. Esto es lo que pasa cuando suspendemos un examen en el que nos hemos concentrado y empleando nuestros recursos. 

¿Cómo nos recomponemos de esta situación? ¿Cómo afrontamos un suspenso?

1. Pregúntate por qué

Otras muchas personas están en tu misma situación, pero cada una de ellas está ahí por una razón distinta.

Detrás de un suspenso puede haber muchas cosas más allá de la falta de estudio. Quizás ha sido por falta de tiempo, de esfuerzo, de dedicación, de comprensión, una mala gestión de los recursos, nervios o inseguridad. Puede ser por muchos motivos, de forma individual o conjunta.

A pesar de haber dedicado tiempo y esfuerzo a un examen, existen otras muchas variables que pueden interferir en el resultado final, a favor y en contra.

A veces un suspenso, más que un problema, es síntoma de algo, de algo que no va bien o que no estamos haciendo de forma correcta.

Tras un suspenso toca hacer autocrítica y valorar la situación. Un suspenso puede ser una gran oportunidad para cambiar y mejorar.

Tal vez necesitas cambiar tu método de estudio, dedicar más horas, hacerte con un nuevo temario, cambiar de preparador o de academia.

2. No te fustigues

La reacción ante un suspenso depende de muchas cosas: la importancia del examen, el tiempo que le hemos dedicado, la tolerancia a la frustración, los comentarios de otras personas, del esfuerzo, pero sobre todo de lo que significa para nosotros ese suspenso.

Un suspenso puede significar algo distinto dependiendo de la persona, porque al fin y al cabo es una percepción, las personas no reaccionamos a las cosas por lo que son, sino por cómo nos afectan.

Podemos darle la vuelta a la tortilla, buscar el lado bueno de las cosas en vez de fustigarnos y hacernos sentir mal por no aprobar. Podemos convertir el suspenso en una oportunidad de mejorar y cambiar.

Pero sobre todo, date tiempo para llorar y expresar tus emociones, pero no lo alargues más de lo necesario. No permitas que un suspenso te hunda. Una nota no nos define como personas. Una calificación no siempre refleja nuestro trabajo. Suspender no es el fin del mundo. 

Comenta tu situación y cómo te sientes  con otras personas, no reprimas tus sentimientos ni tus emociones. Sobre todo habla de tu situación con otras personas que estén pasando por ello.

Recuerda por qué quieres aprobar ese examen.

3. Date un respiro

Tómate el tiempo que necesites. Disfruta de un breve descanso, pero tampoco pierdas el ritmo de estudio. Desconecta. Rodéate de gente que te escuche y te apoye. 

Deja pasar un tiempo antes de retomar la materia.

Aprovecha para hacer todas esas cosas que te hacen feliz. Rodéate de positividad. Recarga las pilas.

Cómo aceptar un suspenso

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