Para llevar a cabo una buena planificación de nuestro horario, lo principal es conocernos a nosotros mismos.

No rendimos de la misma forma a lo largo del día. Algunas horas somos mucho más eficientes que otras. Cuánto tiempo eres capaz de estar concentrado. Qué otras actividades tienes o te gustaría realizar.

Pero también debemos ser realistas. Marcarnos objetivos asequibles, metas reales.

  1. Para empezar, lo ideal sería tener a mano un calendario con el que podamos organizarnos. En mi blog publiqué uno hace tiempo, (os lo dejo aquí actualizado, 2019). Si no tienes uno, puedes echarle un ojo a este aquí.
  2. Una vez que tengamos un calendario que nos permita elaborar una organización a largo plazo, debemos pensar en cómo vamos a querer planificarnos:
    • Puede hacerlo a muy largo plazo, 1 año o 6 meses, por ejemplo. Este tipo de planificaciones son ideales para gente que ya lleva tiempo planificando.
    • A corto plazo, 1 mes o incluso menos, 20 días. Si nunca has planificado te recomiendo que empieces por aquí. Es mejor empezar poquito a poco que intentar abordar demasiado, sobre todo si es algo que nunca has hecho.
  3. Ya tenemos decidido el tiempo que vamos a planificar ¿ahora qué? pues ahora toca decidir el volumen de temario que vamos a abarcar en ese período de tiempo. No te pongas objetivos muy ambiciosos, mejor ser realistas, pero tampoco pequemos por lo bajo.
  4. Ahora toca meter temas por día. Esta es una parte bastante difícil. Yo lo que hago, es saber más o menos cuanto tardo en leerme X páginas o Y artículos de una ley. No es algo exacto ya que depende del contenido. Pero bueno, digamos que hago una media así a lo loco. Cuando me pongo a planificar voy mirando las páginas que tiene un tema, los artículos de una ley, etc, y estimo los días que tardaría en vérmelo. Y esto lo plasmo en el calendario.
  5. El día cajón desastre: este día es mi día favorito. Todos sabemos que hay un día de la semana, por lo menos, que rendimos más, por que tenemos sueño, nos surge un imprevisto, etc. ¡Los cual es lo más normal del mundo mundial! no te flageles por ello, para eso está el día cajón desastre. Todas las semanas fija un día para esto, no debe ser el día de descanso. En el día cajón desastre vas metiendo las cosas que no te ha dado tiempo a mirar en toda la semana, de esta forma ante un imprevisto no tenemos que cambiar toda la planificación. Si esa semana has sido eficiente y te lo has mirado todo, ese día puedes dedicarlo a adelantar trabajo de la siguiente semana. Si crees que un día es demasiado, puedes dejarlo en una mañana o en una tarde.
  6.  Una vez que tengas el calendario hecho, puedes trasladarlo a tu agenda de una forma más detallada. Yo es lo que hago, primero planifico a lo grande y luego lo traslado a la agenda, ahí pongo el número de páginas que me tocan ese día o el número de artículos. Apunto hasta donde he llegado, que es lo que me queda por ver, etc.

A la hora de organizarte, sé realista, conoce tus hábitos. Ten claro cuántas horas quieres dedicar a cada actividad. Qué quieres hacer. Divide las tareas e planificar primero a largo plazo y luego llevarlo al día a día. No te estreses si no cumples tus objetivos, a todos nos pasa alguna vez. Busca qué es lo que falla, ponle remedio. Intenta dejar un día a la semana o cada dos para realizar las tareas atrasadas.

 

Lo esencial de la planificación

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