La Pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica elaborada por Abraham Maslow, “Una teoría sobre la motivación humana” (1943). Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide), culminando con la AUTORREALIZACIÓN.

La sensación de alcanzar nuestras metas, es algo que a todo el mundo le gusta sentir. Percibir un sentido de progresión hacia el futuro. Existen diversas teorías sobre las necesidades humanas, anteriores y posteriores a Maslow. Buscar el bienestar personal y social, es algo que nos preocupa a todos, por lo que es objeto de estudio en diversas disciplinas.

La autorrealización puede ser definida como el conjunto de necesidades centradas en el propio desarrollo. Crecer y desarrollarse de tal manera que se alcance al máximo posible el potencial del ser humano, pero no solamente el propio, también el ajeno. El desarrollo de la moralidad, la preocupación por los demás, la persecución de ideales, y explotar las propias facultades y potencialidades.

Practicar la autorreflexión es un paso muy importante para alcanzar la autorrealización. Preguntarnos qué es lo que queremos, lo que buscamos. Si lo que estamos haciendo día a día nos sitúa más cerca de nuestro objetivo. Qué queremos mejorar, cambiar.

Todos cometemos errores, somos seres humanos, pero debemos reflexionar sobre ellos, aprender, pedir perdón y perdonarnos a nosotros mismos. Debemos autorreflexionar sobre ellos, ser consecuentes.

La autorreflexión nos permitirá, de una manera más profunda, aprender, mejorar y avanzar; a ver las cosas desde una perspectiva más amplia. Hacernos preguntas, intentar responderlas.

Si pensamos de forma detenida en el peso de las emociones y sentimientos en nuestra vida, nos damos cuenta de que estas influyen decisivamente en nuestras decisiones. Es por ello que es importante conocernos, autorreflexionar, conocer nuestros sentimientos y emociones.

Debemos controlar esos sentimientos y emociones, sobre todo cuando afectan de forma negativa a nuestra vida. Saber qué dinámicas emocionales son permanentes y cuáles efímeras.

Enfocar las emociones y sentimientos hacia objetivos y metas nos permitirá sentirnos autorrealizados en el plano emocional, y en el largo plazo, en otras muchas esferas.

Es normal sentir rabia, frustración, tristeza… son sentimientos comunes. Lo importante es cómo reaccionamos ante ellos. Cambiar nuestro patrón de reacción. Que no te bloqueen.

La necesidad de sentirnos autorrealizados

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