Soy de esa clase de personas que le da mil vueltas a todo. Sé que eso es bueno, pero también malo. Depende de en qué piense. Pero ¿en qué pienso? pues en muchas cosas, algo que dije ese día o hace tres a otra persona, reflexiono sobre mis actos, sobre si estoy haciendo lo correcto, cómo puedo ser más eficiente, pero sobre todo en si voy a conseguir o no la plaza, cuánto tiempo me va a llevar y demás preguntas en relación a la oposición.

Tengo días buenos en los que me invade un sentimiento de que lo voy a conseguir, de que la plaza será mía, y soy feliz. Pero otros días se apodera de mi lo negativo y creo que nunca llegaré a mi meta. Pero la verdad es que ni uno ni otro son problemas del presente.

Me pasa lo mismo con el pasado. A veces nos flagelamos por lo que pudimos haber hecho y no hicimos. Eso tampoco está bien.

Invertimos mucho tiempo lamentándonos por nuestros errores del pasado y preocupándonos por problemas que no existen, la locura de esperar el mal antes de que llegue, o la fortuna.

Debemos vivir en el presente, en la actualidad, no en el mañana ni en el ayer. «El ayer es historia, el futuro es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente», la frase tiene más sentido en inglés, pero os va a sorprender de donde la saqué, es de Kung Fu Panda, pero a pesar de eso, creo que tiene mucha razón.

Pero lo cierto es que ocuparnos de algo antes de que ocurra, nos da cierta sensación de control, pero el resultado puede ser totalmente el contrario, generando estrés. A los opositores la preocupación constante sobre la oposición constituye un estrés constante que nos impide vivir de manera relajada. Es cierto es que esta preocupación, por momentos, es más fuerte y nos impide relajarnos o dormir bien. Nuestra mente está siempre alerta «¿Sirve para algo todo lo que estoy haciendo?», «¿Lo voy a conseguir?». Pero lo cierto es que no tiene sentido preocuparnos por algo que todavía no ha ocurrido. Puede que a veces lleguemos a pensar en múltiples posibilidades, centrándonos en lo peor, y así sentimos que podemos dominar más la oposición.

No sabemos si algo va a pasar o no, los adivinos no existen y aunque existiesen estoy segura de que nosotros no somos uno. Pensar tanto en una mala situación intentando anticiparnos a ella, genera en nuestro cuerpo y mente una situación similar a la situación real.

Cuando empecemos a hacernos preguntas sobre el futuro examen, sobre la convocatoria, sobre si lo conseguiremos o toda esa serie de cuestiones, debemos calmarnos y pensar, que esos son problemas del futuro, ahora debemos preocuparnos por el presente, que consiste en dar lo mejor de nosotros mismos, no compararnos con nadie. Debemos preguntarnos «¿Estoy realmente ante un problema presente o es un problema futuro?» «¿Qué puedo hacer ahora para mejorar la situación?» debemos ser conscientes de que hay cosas que están en nuestras manos, pero otras muchas no. En definitiva, no podemos controlarlo todo.

Vivir en el presente

Un pensamiento en “Vivir en el presente

  • 23 marzo, 2018 a las 07:55
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    Me encanta la frase!!!! YO creo que todos le damos demasiadas vueltas a TODAS las cosas por pequeñas o grandes que sean. Fea costumbre que debemos ir evitando, jajajaja. A ver si aprendemos. Saludos guapa!!!

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