Opositar no es moco de pavo.

Para empezar, es una decisión difícil de tomar. Cuántas veces habremos escuchado:

-Si eres joven,  “eres demasiado joven como para meterte a preparar una oposición, ¿por qué mejor no pruebas con la empresa privada?” 

-Si eres mayor, “eres demasiado mayor como para pretender aprobar una oposición, mejor dedícate a otra cosa.”

Muchos opositamos por vocación, como en mi caso. Otros porque se sienten atraídos por la estabilidad que ofrece aprobar una oposición. Tal vez porque nos atrae el trabajo que vamos a desempeñar. También porque no se ve salida en otro sitio. En definitiva, la decisión de opositar viene dada por diversos motivos.

Una vez tomada la decisión, cabe señalar que las tasas de abandono de las oposiciones son muy altas, sobre todo dependiendo de la opo. No es fácil mantenerse en esta carrera de fondo, muchas veces no vemos luz al final del túnel, nos rondan por la cabeza miles de inseguridades, miedo. Tenemos que tener la mente fría, pero eso es difícil.

Parece que estamos atrapados en una especie de  laberinto. No damos encontrado el final, no sabemos ni siquiera si lo tiene. Parece que se hace eterno. Ya has andado demasiado como dar marcha atrás y rendirte.

life-2858752_1280.png

Opositar es una etapa más de tu vida, con todo lo negativo y positivo que eso conlleva. Pero parece que a nuestra mente le gusta castigarse y solo somos capaces de ver lo negativo. Podemos darle la vuelta a la tortilla y empezar a buscar un poco de luz entre tanta oscuridad. Opositar te ofrece conocimiento, te abre puertas, te ofrece un futuro, un sueño que perseguir. Estudiar una oposición te hace crecer como persona, aprender mucho de ti mismo. Te permite adquirir constancia, persistencia, perseverancia,conocer tus propios límites, te enseña a no rendirte. No todo el mundo cuenta con estas cualidades.

Opositar es un estado transitorio, no es para siempre, porque nada es para siempre. Llegará un día en el que consigas tu plaza, cuentes con tu estabilidad, con tus vacaciones, con tu sueldo y con tu oposición a las espaldas.

El problema es que siempre nos intentamos comparar con los demás. El vecino se va de vacaciones, tu amigo ya se ha independizado, tu prima ya ha encontrado trabajo, a tu hermano lo acaban de ascender, tu amiga acaba de comprar una casa nueva, etc. Siempre viendo lo positivo de cada cosa, sin olvidarnos de que tal vez esas personas sientan el mismo miedo e inseguridad que nosotros, pero hacia distintas cosas.

No debemos centrarnos en las cosas malas nuestras y en lo bueno de los demás. Tenemos que mirar las cosas de una forma realista, abierta y seria. La oposición claro que tiene sus cosas malas, pero como todo, también tiene sus cosas buenas.

 

¿Y si me estoy equivocando?

2 pensamientos en “¿Y si me estoy equivocando?

  • 11 mayo, 2019 a las 18:22
    Enlace permanente

    Good post however , I was wanting to know
    if you could write a litte more on this topic? I’d be very thankful if you
    could elaborate a little bit further. Thank you!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies